No dejes de pasarte por aquí iremos incluyendo regularmente nuevos “Haikus fotográficos”.
La inclusión de demasiada información en una toma puede prestarse a confusión.
Si prestamos atención a nuestra mirada observaremos que pese a tener un aparente amplio campo de visión sólo nos centramos en una pequeña porción.
La expresión de textura lleva consigo una máxima nitidez.
Trabaja para ello con diafragmas cerrados, baja sensibilidad y trípode si no puedes disparar a alta velocidad. De la misma manera la direccionalidad de la luz te ayudará a obtener una mayor definición.
Antes de realizar el disparo analiza la escena con detenimiento.
Ver y disparar sobre la marcha nos lleva en la mayoría de las ocasiones a obtener resultados insatisfactorios a no ser que se tenga mucha práctica. Dirige tu mirada a través del visor y recórrelo completamente para evitar inclusiones de objetos, formas o detalles no deseados.
No tengas miedo a trabajar las sombras en un retrato
La inclusión de sombras en la fotografía de una persona aporta un toque de misterio y ambigüedad a la toma que la puede hacer muy atractiva. En estos casos has de calcular la exposición para las altas luces.
Cuando te encuentres con un motivo sugerente, con algo que llame tu atención para ser fotografiado, intenta visualizarlo mentalmente antes de disparar; intenta ver la fotografía.
En muchas ocasiones este simple gesto te ayudará a componer o te facilitará variantes sobre la misma idea.
Fíjate en los detalles.
Resulta habitual salvo para el fotógrafo avezado que la magnificiencia de la escena provoque que dejemos de prestar atención al detalle. Ya sea en el bosque o en la gran ciudad hay que estar atento a lo que nos rodea, aunque sea minúsculo.

